Villoria y Villafandín



Se trata de dos despoblados enclavados dentro del término municipal de Villarrubia, muy relacionados con la historia de esta y de los cuales se hace mención en documentos antiguos.

Sobre Villoria concretamente, se habla en las citadas relaciones de Felipe II al tratar de Villarrubia.

En el capítulo 25, se dice, por ejemplo, que en aquel tiempo (1576) aún existe como encomienda y que su comendador es don Hernán Tello de Guzmán, y como tal encomienda aparece en la tabla o lista de encomiendas de la orden de Santiago que nos transmite el tantas veces citado cronista de las tres órdenes militares, Rades de Andrada.

En el capítulo 45 de las citadas relaciones, se vuelve a hablar de Villoria, que tenía antes su termino propio, pero que al presente (1576) sus tierras, que habían quedado baldías cuando se despobló, han pasado a ser heredades propias, porque fueron compradas a Su Majestad por vecinos de Villarrubia.

Más adelante, en el capítulo 56, dice refiriéndose a Villoria: "Ha muchos años que se despobló y no hay memoria en qué tiempo. Hay muchos vestigios de su población de casas e iglesia, créese que fue causa de despoblarse no tener agua dulce bastante para el pueblo y estar cerca de un valle que parece sería enfermo".



Más antigüedad (documentalmente) tiene sin duda Villafandín o Villandín como hoy preferimos llamar al paraje las gentes de Villarrubia.
Su nombre ya figura en documentos del siglo XII. En 1154 el emperador Alfonso VII da a Gonzalo de Alvacil y a sus hijos y sucesores el lugar de Villafandín que está situado entre Medina y Albuer (¿Entre Biedma y Villamanrique?). Y se dice en el documento que se le hace tal donación porque es "conveniente a la dignidad real premiar con dones al que ha servido fielmente".

 Me permito la libertad de transcribir íntegro el documento por la importancia que tiene, pero lo haremos en castellano y no en latín que es su original. Dice así:


"Conviene a la dignidad real remunerar con regalos al que ha servido bien y fielmente; por lo tanto yo, Alfonso, por la gracia de Dios, emperador de España, junto con mi esposa, doña Rica, y con mis hijos reyes, Sancho y Fernando, a Gonzalo Alvacil, a vuestros hijo y a toda vuestra descendencia, damos carta y documento feaciente sobre Villafandín situado entre Medina y Albuer con sus términos y con todos sus derechos que le pertenecen por donde los pudiereis encontrar, con sus azudas y pesqueras. Así pues, os las damos y concedemos a vos y a vuestros hijos con derecho hereditario para que los tengáis y poseáis para siempre, y hagáis de ella (Villafandín) lo que os plazca, vendiendo, dando o cambiando según queráis. Y esto os lo hago por el buen y fiel servicio que siempre me prestasteis, tanto en tierra de cristianos como en tierra de moros. Y esta mi determinación y esta mi carta tenga siempre vigor y firmeza. Pero si alguien, tanto de mi categoría como de otra, se atreviera a violar esta resolución y esta mi carta, sea maldito de Dios y excomulgado y con Judas, el traidor del Señor, sea condenado al infierno y además os peche mil maravedies a instancias del rey pague otros más. 

Carta escrita en Madrid, en la era de 1179 ( año 1141). 

Yo, Alfonso, por la gracia de Dios emperador de toda España, con mi propia mano firmé esta carta. Sello del emperador".


 A continuación van los títulos del rey, y después, en dos columnas, aparecen las firmas de los testigos precedida cada columna con la firma de uno de los hijos del emperador que "Por mano de Juan Fernández, canciller del emperador, escribió esta carta". Como comentario a esta importante carta diremos que la fecha que aparece en el texto (era de 1179, o sea, el año 1141), es incierta. Los críticos rechazan esta fecha apoyándose en el dato de que el notario y canciller que la firma, no aparecen hasta 1154, otros que en 1155, y otros que en 1156.



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