En torno al pasado de Villarrubia



Anales toledanos, nº 18

El río Tajo representa el factor más valioso de la geografía y de la historia de nuestra villa, porque en torno a su curso sinuoso, tanto al norte como al sur, se dan las primeras poblaciones conocidas de su territorio, como Villa Sandín, Biedma, El Tormón, El Castellar, Villaria, Valdajos. Más tarde se poblaría nuestra villa, de la que, a la larga, vendrían a depender todas aquellas poblaciones. Tanto unas como otras formarán parte, como encomiendas, del señorío de la Orden de Santiago, administradas por Ocaña y el Maestrazgo de Uclés.

Aunque no sean muchas las noticias que tenemos del pasado antes de los romanos, sabemos que la Mesa de Ocaña estuvo en el límite de los pueblos carpetanos y olcade, los primeros al oeste y los segundos al este. Es posible que el topónimo Ocaña recuerde la presencia de estos olcades, que siempre aparecen como federados de los carpetanos, en ocasión de luchar contra el caudillo cartaginés Anibal. Aparecen unidos también a los Vettones y Vacceos, contra los romanos, pero son vencidos por éstos, tras ocupar Toledo, capital de la Carpetania toman prisionero a Hilerno, rey de los carpetanos, esto era por el año 221 a.J.C. El historiador romano Tito Livio (59-17 a.J.C.) tiene a los olcades como apéndice de los carpetanos. Se los considera íberos por algunos historiadores, otros los tienen por celtíberos. Su primitivo origen estaría en la cultura del hierro posthallstática_ Después los romanos, cuando hacen su división de Hispania, los incluyen en la Celtiberia y desaparece sin volver a nombrarse más a los olcades.

De la presencia romana en nuestro territorio quedan vocablos como calzada, calzadilla referidos, como vimos, a dos caminos actuales. Los vocablos Villoria y Villa Sandín pudieran ser otros testimonios de la presencia romana aquí.

Al darse a San Saturnino de Tolosa culto en España, ya en la época visigoda, y situándose en nuestro territorio una población llamada Villa Sandín y siendo este una sincopación de aquel santo, es más que probable que hubiera población visigoda en las cercanías del Tajo, dentro del actual término de Villarrubia.

La dominación mora ha dejado como testimonio la referencia al Camino de Lugar de los Moros.

La presencia mozárabe es evidente a través de los vocablos pozuelo, cerrillos Villa Sandín, y Biedma. Este último topónimo puede ser de origen arábigo sobre un estrato ibérico.

Alfonso VII el Emperador, rey de Castilla, que reina entre los años 1126 al 1157, mantuvo constantes luchas contra los almorávides que atacaban el fuerte castillo de Oreja (la antigua Aurelia romana), pero en cuanto es posible inicia la repoblación de todo nuestro territorio, comenzando con la villa de Ocaña, a la que da el fuero de Oreja el 24 de marzo de 1156, un año antes de su muerte. A pesar de ello la repoblación es lenta, por lo que Alfonso VIII (1158·1214) entrega a sus caballeros Pedro Gutiérrez y Tello Pérez la villa y el castillo de Ocaña. Finalmente, después de haber pertenecido un corto tiempo a la Orden de Calatrava, esta la cede a la de Santiago, a cambio de una renta anual de cien maravedís sobre las salinas de Las Espartinas; tenía lugar el hecho en el año 1182. Así pues en este momento se inicia el mandato de la Orden de Santiago sobre Ocaña, que se irá extendiendo sobre su territorio incluida, claro está, nuestra Villarrubia.

Pero unos años antes las dos riberas taganas se van lentamente poblando: en el año 1155 Alfonso VII, tan combativo como eficiente, da al mozárabe toledano Gonzalo Alguacil, Villa Sandín para que la repueble. Este mozárabe tiene una hija llamada María Gonzálbez, propietaria de una casa en el barrio toledano de San Vicente, que se la vende al maestro Alberto, deán de la Iglesia Primada.

Pero al repoblarse el próximo lugar de Cuevas, al norte del río pero enfrente de Villa Sandín, perjudicaba a ésta, por eso el comendador de Santiago llega a un acuerdo con la viuda e hijos de Gonzalo Alguacil para distribuirse el dominio, las rentas y los campos de ambas poblaciones. Los términos de ellos los señalan el comendador de Santiago y el juez de los mozárabes de Toledo, Julián Esteban, quedaban fuera de ellos los lugares de Albuer y Biedma. Conocemos algún detalle de este juez o alcalde-alguacil, era hijo de Esteban Julián, por eso firma Julián Esteban Julianis, su hijo Julián Estébanez había ya muerto el 1262; hay que pensar que el amojonamiento se haría a finales del siglo XII.

El maestre de Santiago, en el 1204, consigue que don Lope de Varea ceda sus derechos sobre la heredad de Biedma y Villarrubia, a cambio de 500 maravedís chicos, pero conserva los derechos sobre el pan, vino, ganados, muebles y moros cautivos.

Biedma no consigue medrar porque el paso del río se hace por Fuentidueña, al mismo tiempo que la perjudica el gran desarrollo que iba tomando El Colmenar de Oreja. Por eso Biedma cada vez se reducía más a un pequeño caserío agrícola. Andando el tiempo, en el 1526, el poseedor de la encomienda autoriza a construir un canal para llevar el agua del Tajo, a través de sus tierras, para regar las de El Colmenar de Oreja, debiendo por ello pagar el Concejo un censo.

Don Lope de Varea había recibido de Alfonso VIII, en el 1173, las heredades de Villarrubia, Biedma y Villarrubio (en Tarancón), para poblarlas. Pero la Orden de Santiago consiguió que las dejasen en el 1204, mas a pesar del compromiso, continuaron en ella los Varea y su mujer doña Sancha Pérez de Azagra recibe de la Orden, mientras viviese, esos lugares menos algunos derechos como los de fonsadera (tributo de guerra) y aceñas (obligación de moler en sus molinos), que conserva el maestre. A cambio la referida señora se compromete a mantener el clérigo (el párroco) y los clerizones (sus auxiliares o vicarios) para que atendieran al culto en esos lugares, a cambio la Orden recibía las tierras que los Varea y Azagra tenían en Aragón y en Albarracín, así como el castillo de Tormón, que también fue de Lope de Varea.

Tormo es lo mismo que "peñasco suelto, terrón", en este caso significa "peñón o peñascón". Nuestro paisano el canónigo Sebastián de Covarrubias, que escribe en el siglo XVI, dice que tormo "es peñasco eminente desatado de otros, pero de piedra viva ...... Es un peñasco dominante, aliado sur del Tajo. El probable que se trate de un vocablo ibérico o céltico, puesto que su estructura, según Corominas, sugiere un origen indoeuropeo.

La expansión de la Orden de Santiago continuaba y procura organizar un nuevo señorío a base de Villarrubia, igual que había hecho en Oreja y Ocaña. En cuanto se retira de don Lope de Varea, se inicia la repoblación de Villarrubia en el año 1204, con un fuero que le firma el maestre Pedro Arias en el 1207. Méndez Silva, ya en el siglo XVII, dice que el maestre que otorga el referido fuero es Fernando González Marañón, octavo maestre de Santiago, la noticia la toma de la "Relación de Villarrubia", escrita en el 1576. Durante el maestrazgo de Arias figuran unidas las encomiendas de Biedma y Villarrubia. La encomienda de Villoria no aparece hasta finales del siglo XV.

Para el poblamiento de Villarrubia se dispone que le inicien veinticinco personas, los primeros vecinos, que se habían de regir por el fuero de Ocaña, similar al de Oreja. La nueva población crece en tanto que los viejos núcleos de Biedma y Villa Sandín se reducen; en el año 1468 tiene ya 150 vecinos, unos 500 hbts.

Entre tanto, ¿qué era del castillo de Tormón? . Bien pudo formar parte de una serie de fortalezas situadas al sur del río Tajo, de esta línea defensiva, musulmana primero y después cristiana, fueron piezas notables Oreja, Torrique, Alboer y Alharilla, ocupada por los castellanos reconquistadores. Alfonso VII hace de Oreja el centro defensivo de la referida línea. Oreja, como ya dijimos, fue la antigua Aurelia romana, fundada posiblemente por el emperador de estirpe hispánica Marco Aurelio (161-80). Fortaleza mora, es tomada por vez primera por los castellanos del conde Alfonso Fernández el Calvo, en el año 1139.

Ya en época más reciente, pero siempre en Alta Edad Media, sobre el abandonado castillo de Tormón, se levanta un nuevo nivel de población, llamado El Castellar, nombre que recuerda la existencia del Viejo castillo, en donde acabaría construyéndose la ermita de ese nombre, con una imagen que, pasando el tiempo, sería la patrona de Villarrubia.

El nombre de Villarrubia aparece en estos años finales de la Edad Media, en algunos documentos relacionados con los judíos. Así en el año 1449, en el arciprestazgo de Ocaña, remata el diezmo del vino el judío don Culemán Aben Adani, por 800 mrs. En el 1450 lo remata otro judío, Jaco Abenzara, por 600 mrs. En Dos Barrios, Mateo Holanda criado de otro judío llamado Sancho Cota. En el 1482 se da un monitorio apostólico contra los judíos Mosé Abrenamías y su hijo Ysaque, por no haber satisfecho el pago correspondiente al arrendamiento del diezmo del vino de Villarrubia. En el mismo año figura otro documento apostólico contra Yudá Aban Cadaque, hijo de don Jaco, contra don Mosé Abenamías, hijo de don Abrahán, renteros del vino de la iglesia de Villarrubia.

En documentos sobre dehesa y acotamientos, dado el 1 de marzo de 1533, para beneficiar a la villa de Ocaña, se hace un nuevo deslinde para el coto carnicero; en este documento figura nuestra villa, como lindante, al decir que va por la "traviesa del camino que va a Las Chozas a Villarrubia, hacia el Pozo Seco".

En el "Apuntamiento Legal ... " del clérigo santiaguista Bernavé Chaves, escrito a mediados del siglo XVIII, se anota el valor de las encomiendas de la Orden en el siglo XVI; Villarrubia vale 12.854 mrs., Biedma 7.588, Villoria 12.582, Ocaña 5.400, Dos Barrios 4.138, Monreal 49.358.

Ya es hora que digamos el valor del maravedí; se trata de una moneda establecida por Alfonso VIII, a imitación del dinar almorávide. La primera acuñación se hizo en oro, luego Alfonso X (1252-84), acuña maravedís de plata y después Enrique III (1390-1406) en cobre o vellón. Aquí se refiere, por lo general, al de plata, que vale unas 7 pesetas. Por tanto el valor de la encomienda de Villarrubia supondría 89.978 pesetas; sumadas esta con las de Villoria y Biedma, supondría un total de 231.168 pts. En el año 1527 el Capítulo General de la Orden de Santiago acuerda terminar la cubierta del almacén o pósito de trigo, para recoger el correspondiente a la Mesa Maestral.

En el año 1571 tiene nuestra villa 600 vecinos, unos 2.000 hbts.

Las noticias que tenemos del año 1576, son copiosas y de gran interés. Nos lo facilita la "Relación de Villarrubia" mandada hacer, como las de otros pueblos de Castilla, por Felipe II, según un circunstanciado interrogatorio revisado por este monarca, tan preocupado por conocer su Reino en los menores detalles, dada su formación humanística y afición a las ciencias, sobre todo a las Matemáticas y a la Geografía.

Se inicia la relación el 4 de enero de ese año, por disposición del ilustre señor Licenciado Melchor Pérez de Torres, gobernador de la villa de Ocaña y su partido, siendo alcaldes ordinarios de Villarrubia los señores Alonso Romero y Juan García Mudarra, que llaman y encargan a los vecinos Gabriel Pérez Caballero, Rodrigo de Amañuelas y al mismo García Mudarra, para que contesten al interrogatorio y por tanto hagan la Relación. Son testigos y firman como tales, los vecinos Cristóbal García Montes, Juan Martínez de la Quintería, Juan González y Bartolomé Sánchez. Lo escribe y certifica el escribano de S.M. y de esta villa Lorenzo Martínez Tapia. Se compone la Relación de tres folios. Con estas formalidades se hacían antes las cosas, porque saben todos los que en el asunto intervienen, que estaban haciendo algo importante para entonces y para la posteridad, y así es en efecto, porque merced a esta relación podemos reconstruir parte de la historia de este y de otros muchos pueblos.

Es tierra templada y sana, rasa y sin montes, por ello hay falta de leña, sólo se ubica un pequeño monte de donde sacan la madera para los arados de los labriegos. La leña que gastan para el hogar es de ojiva y sarmientos. Al estar la tierra muy labrada la caza es poca, sólo algunas perdices y liebres. La pesca es escasa, algunas anguilas muy buenas. En las riberas del Tajo hay arboledas y algunos frutales, como membrillos, ciruelos, duraznos, perales y muchas cepas de vid.

En el término una dehesa boyal que llaman Bardacana, que significa "cerca de seto vivo o de zarzas o de cañas"; se suele arrendar en el invierno para el ganado menudo en 30.000 mtrs. de vellón. Hay también dos cotos carniceros, llamados La Muela y Vallejo del Moral. El término se compone de tierras de labor, en donde se coge pan, vino para el gasto de los vecinos, el sobrante se vende. El aceite constituye la principal cosecha, de quince a veinte mil arrobas. El ganado poco, porque es tierra estrecha, quiere decir que es escasa; se tiene ganado lanar para el gasto, la carne de vaca y de macho cabrío la adquieren en los Montes de Toledo y en los mercados de Torrejón de Velasco. Los diezmos suponen 1.500 fanegas de trigo, 3.000 de cebada, 2.000 arrobas de vino y de 3.000 a 4.000 fanegas de aceituna. Muelen sus panes en tres ruedas de aceña, en una parada conocida por Valdajo, propiedad de la encomienda de Villarrubia; rentan mil fanegas de trigo. Para el servicio de los molinos utilizan una barca. En la encomienda de Biedma hay una salma de piedra que se beneficia por S.M.

El caserío de la villa se levanta sobre "una pestaña llana, que tiene el derribadero (escarpe) hacia el norte y ribera del Tajo". El asiento es llano y no está cercada, los edificios de tapiería de tierra con cimientos de piedra y yeso, "de que hay mucho y muy bueno en dicha villa y cerca de ella, y así mismo la dicha tierra y piedra". Las maderas son de pino y llegan por el Tajo, pero la armadura de los tejados la hacen de los álamos del río. Las casas son de dos suelos, pero también las hay de tres y todas con patio.

A un cuarto de legua del caserío, al poniente, quedan los cimientos de un castillo, que en el tiempo que historiamos se llama El Castillejo. Se censan 700 vecinos, unos 2.500 habitantes, los más labradores, aunque hay unas veinte casas de hidalgos, entre los que se cuentan las siguientes familias: Portillo, Ribera, Calderón, Julián de Apuche, Romero, Pérez, Castellar y Cerrillos. En general los vecinos no son muy ricos ni hay muchos pobres, que todos viven de sus labores y no tienen otra granjería.

El término de la villa mide una legua de largo por tres cuartos de ancho, según el amojonamiento que se hizo al poblarse. Limítrofes hay otros dos términos, el de Villoria a Levante y la encomienda de Biedma al norte. Ambos fueron antaño lugares poblados y al presente gozan de sus labores sus vecinos que hoy residen en Villarrubia; antes de esto, tuvieron tierras comunales. Dicen los informantes que Villoria se despobló por carecer de agua potable, todavía quedaban las ruinas de las casas y de la iglesia. Biedma se abandona porque no era tierra sana, al estar junto al río.

El gobernador del partido de Ocaña elige dos alcaldes con un mandato de cinco años; hay otros dos alcaldes de la Hermandad, elegidos por el Ayuntamiento todos los años, igual que el alguacil y el mayordomo del Concejo. Los seis regidores que integran el Ayuntamiento son magistraturas perpetuas. Tanto los alcaldes como los regidores tienen un salario de cien maravedís al año (unas 700 pesetas actuales). El fiel ejecutor tiene mil mrs. Hay un solo escribano que tiene el cargo por arrendamiento. A sus pleitos acuden a la cancillería de Granada, al estar la villa al sur del Tajo. Los bienes de propios suponen unos 220.000 mrs de la renta de una dehesa y censos de unos molinos de aceite, que tenían y se vendieron hace algunos años, mas unos censillos sobre casas.

El comandante de la encomienda de Villarrubia lo era en el tiempo al que nos venimos refiriendo, don Juan de Borja, el de Biedma don Pedro Padilla y el de Villoria don Hernan Tello de Guzmán. Todas las encomiendas tienen sus casas en la villa, la de Biedma tenía otra a la orilla derecha del Tajo y la de Villoria en las márgenes del arroyo de este nombre, en el sitio conocido por Lugar del Moro.

No es lugar pasajero; a media legua se localiza una venta, en el camino que va de Toledo a Cuenca, pero es de poco provecho. La iglesia parroquial dedicada a San Bartolomé Apóstol, con un beneficio curado sin renta, pero la Mesa Maestral y las tres encomiendas la ayudan con un beneficio de hasta 15.000 mrs. Sirve la parroquia un religioso del hábito de Santiago, al que presenta S.M. y saca a colación el arzobispo de Toledo. Había en el siglo XVI tres ermitas: de San Sebastián, La Concepción y San Pedro. En el término de Biedma otra ermita llamada de Nuestra Señora del Castellar, "muy antigua, la cual es muy frecuentada de toda la comarca, por ser de mucha devoción y estar en un sitio extraño, en una peña ... " Se guarda por voto la fiesta de San Sebastián por la pestilencia y la de san Gregorio Nacianceno para que libre de los "gusanos y otras sabandijas que hacen daño en las viñas". Hay un hospital (hospedería) en donde se recogen los viandantes pobres, como una renta de 25.000 mrs., empleados en curarles y comprar ropa de cama; a los que no puedan andar los llevan,de este lugar al más próximo.

Se dice en la información que de la villa han salido buenos soldados, entre ellos uno llamado Francisco Guerra o Francisco de Villarrubia, que ha luchado en el mar y en la tierra; persona muy sobresaliente a quien Carlos I "le hizo mucho caso y trató familiarmente"; marchó a las Indias dirigiéndose al Yucatán en el año 1617.
En el 1598 tiene la villa 800 vecinos, unos 3.000 habitantes.

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Fuente: realacademiatoledo.es (Biblioteca Virtual de Castilla la Mancha. Anales Toledanos nº 18)

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