Recuerdos, descubrimientos y reflexiones





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"Mis líos José Monsó y Paz Salceda vivieron un tiempo en casa con noso­tros. Después mi tío obtuvo destino de maestro en Villarrubia de Santiago, cerca de Madrid. Allí construyeron un edificio nuevo para la escuela del pueblo. Decidieron que mis tíos me llevasen con ellos para que, como maestros que eran, me aplicasen sus ciencias pedagógicas.

Villarubia de Santiago era un pueblo como todos los de Castilla por los años treinta. Tenían allí sus costumbres y fiestas, incluso corridas de toros en la plaza del Ayuntamiento, donde se improvisaba un ruedo. Las orde­nanzas de las autoridades las daba el pregonero anunciándolas a viva voz en cada esquina. Mis tíos participaban en el círculo liberal con el médico, el boticario y otros maestros. Había otro círculo alrededor de la marquesa y del cura. Yo allí, entre los chiquillos, era «el sobrino del maestro» y como tal me respetaban.

Los trabajos agrícolas se veían a la salida del pueblo. El trigo lo reco­gían con hoces, después con un gran rodillo apisonador de piedra dejaban la era plana y dura; empleaban trillos para separar el grano y el viento para limpiarlo. Chafaban la uva para sacar el mosto con los píes. Aquélla era la época anterior al empleo de la máquina en el campo. A los chiquillos nos gustaba mucho ir a las eras cuando se trillaba, pues uno podía subirse y tirarse del trillo en marcha."
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Fuente: 20.000 días en la URSS
Bernardo Clemente del Río Salceda

La Encomienda, el Priorato y la Villa de Uclés en la Edad Media (1174-1310)



Presentación

La obra de Milagros Rivera se enmarca en este movimiento historiográfico. La presente monografía, estructurada y desarrollada con arreglo a técnicas de la investigación histórica y antropológica, estudia en profundidad la Encomienda, el Priorato y la Villa de Uclés, desde fines del siglo XII hasta principios del XIV. En ella se trazan los límites del señorío santiaguista de Uclés, que ejerció su dominio directo sobre numerosos pueblos de La Mancha y de las tierras de Cuenca y llegó hasta Huélamo por la Serranía y hasta los límites de Albacete, la sierra de Cazorla y Consuegra por la frontera musulmana. Este señorío tuvo también intereses directos e indirectos con otros puntos de la Península Ibérica e incluso en Francia y en Tierra Santa.



Páginas 95-96

.....En agosto de 1182 cambiaron los santiaguistas a la Orden de Calatrava la villa de Ocaña por cien maravedís anuales de renta en las salinas de Espartinas. Esta adquisición redondeaba, aunque sólo fuera temporalmente, el señorío de Uclés en el borde septentrional de la Mancha. Se incorpora la villa íntegramente, que poseía además castillo, y estaba compuesta de población mayoritariamente cristiana. Alfonso VI la había ganado en el siglo anterior pacíficamente; por ello la población musulmana y mozárabe anterior persistió en un principio, pero su pérdida en 1108 y reconquista ulterior por las armas de Alfonso VIII determinaron la expulsión de los musulmanes y su repoblación en 1156 a fuero de Oreja.

Ocaña no tardó en convertirse en encomienda independiente con dominio propio, dejando con ello de formar parte de la encomienda de Uclés, cuyo comendador conservó sobre sus habitantes tan sólo algunos derechos señoriales; por ejemplo, en el cobro de portazgos. En 1226 aparece citado documentalmente un comendador de Ocaña, pero el cargo se había constituido con toda probabilidad ya antes de esa fecha. Ocaña fue, pues, aunque por poco tiempo, la primera villa completa que los comendadores de Uclés incorporaron a su señorío.

Tres años después, en febrero de 1185, el mismo comendador Pedro Franco acordó con la dama toledana doña Orabuena y con sus cuatro hijos María, Gracia, Urraca y Gonzalo González— la división por mitad de las villas de La Cueva y Villandín. Se trataba de una adquisición importante, mediante la cual la encomienda de Uclés llegó por primera vez a las tierras feraces de la vega del Tajo, posesionándose de un territorio ya poblado, en que la explotación del suelo estaba en marcha y que estaba equipado con instrumental técnico que lo hacían doblemente apetecible. 
La Cueva y Villandín están situadas al oeste de Ucles, a ambos lados del Tajo, en el término que actualmente pertenece a Villarrubia de Santiago. La Cueva limita al este con Villandín y fue poblada por los frailes santiaguistas probablemente hacia 1180, por lo que el comendador Pedro Franco podía atribuirse sobre ella ciertos derechos. Villandín, por su parte, había sido otorgada "pro bono et fideli servitio" en 1155 por Alfonso VII al alguacil de Toledo Gonzalo, marido que fue de doña Orabuena y padre de los cootorgantes María, Gracia, Urraca y Gonzalo González. 

Los de Uclés habían llegado a una situación de conflicto sobre los respectivos derechos en la zona que ocupaban ambas villas con doña Orabuena y sus hijos, familia toledana de alcurnia emparentada con el juez de Toledo Esteban Illán, hijo probablemente del que fue alguacil de esa ciudad entre 1166 y 1168. Es esa situación conflictiva la que trata de resolver el documento de 1185, y puede afirmarse que la solución fue favorable a Uclés: se dividen por mitad ambas villas, y doña Orabuena y sus hijos no podrán donar su parte más que a los santiaguistas. quienes por lo demás se reservan derecho de prioridad en caso de venta, circunstancias ambas que a la larga favorecerían a una instítución concebida en cierta manera como inmortal. Esta operación proporcionó a Uclés propiedades que iban a mantener durante mucho tiempo en su poder. Participó también en ella el prior de Uclés Fernando Pérez y, al parecer, Villandín - completa - quedó finalmente bajo su dependencia. 
Protegían a estas villas los castillos de Alboer y Biedma......

Pagina 134-135

......Por último se anexionó el convento de Uclés en el siglo XIII otro núcleo de propiedades al sur del Tajo y en su ribera, no lejos de Ocaña, formando un señorío que comprendió las localidades de Villarrubia de Santiago, Biezma y Villandín. Villarrubia, llamada en el siglo XVI Villarrubia de Uclés, está situada en el borde más septentrional de la Mancha, entre Santa Cruz de la Zarza, Villatobas, Ocaña y Colmenar de Oreja. Biezma y Villandín forman en la actualidad parte de su término; el primero de ellos poseía en el siglo XII un castillo, el segundo, situado a ambas márgenes del Tajo, se lo había anexionado parcialmente la encomienda de Uclés en 1185.
Ignoramos cómo pasaron al dominio del priorato. Sabemos que en 1204 Biezma y Villarrubia estaban ya en su poder: se los había empeñado el convento a don Lope de Varea y a su mujer doña Sancha Pérez de Azagra por 500 maravedís chicos; se comprometieron éstos en 1204 a devolver las villas a la Orden en caso de que ésta no las rescatara antes de su muerte, quedando los quinientos maravedís como cuota por sus almas. Doña Sancha era hija de Pedro Fernández de Albarracín, al parecer hijo ilegítimo de Fernando Ruiz, segundo soberano de Albarracín.

Las propiedades santiaguistas de Villarrubia, Biezma y Villandín quedaron durante la mayor parte del siglo XIII vinculadas a esta familia. Eran propiedades de las que se podían esperar buenos rendimientos. En 1204 don Lope de Varea poseía en ellas viñas, campos de cereal, caballos, bueyes, vacas y esclavos sarracenos; unos años más tarde se habla de la existencia en ellas de prados, huertos, dehesas de conejos y de río. El equipamiento técnico era también de interés: ya en 1185 Villandín poseía una presa y molinos en el Tajo y los frailes proyectaban la construcción de una nueva azuda, sin duda para la instalación de otro grupo de aceñas. En 1242 la Orden cobraba en este señorío diezmo sobre los corderos, los quesos y la lana.

El maestre Fernando González de Marañón dio en 1207 parte de Villarrubia a veinticinco pobladores, les concedió el fuero de Ocaña y fijó los límites entre la parte que quedaba en poder del convento de Uclés y las nuevas roturaciones. No parece que esta introducción de población cristiana supusiera la desaparición de los antiguos sarracenos, que aparecen todavía citados en Biezma y Villarrubia durante el maestrazgo de García González (1214-1217/ 1222-1224) en documento de fecha incierta por el cual doña Sancha Pérez de Azagra recibió esos dos lugares en prestimonio vitalicio. 
Esta donación en prestimonio se repitió en julio de 1242, pero ahora en condiciones mucho más favorables para el priorato: doña Sancha y su hija Milia López recibieron de por vida Villarrubia, Biezma y Villandín, pero a cambio entregaron a la Orden en plena propiedad el castillo de Tormón y todo lo que ambas poseían en el Reino de Aragón y en Santa María de Albarracín. De la entrega en prestimonio se excluyeron algunos diezmos, la fonsadera de las tres villas y las aceñas de Villandín, aceñas que habían sido de los clérigos y en ese momento formaban parte del «bastimento», es decir, de las posesiones cuyas rentas se dedicaban al sostenimiento de la casa maestral. Las propiedades en Aragón que dieron en esta ocasión a la Orden doña Sancha y su hija no parece que pasaran a formar parte directamente del señorío prioral; años más tarde las utilizó el maestre para adquirir por permuta heredades en Sevilla y su término.

Páginas 268-269



Escudo


Pag 433

Es de mi interés transcribir especialmente a continuación la SINTESIS HISTORICA DE VILLARRUBIA DE SANTIAGO y los HECHOS MAS SOBRESALIENTES DE LA HISTORIA LOCAL, extraídos del EXPEDIENTE DE CREACION DE ESCUDO HERALDICO MUNICIPAL, del cual adjunto seguidamente completo en sus dos páginas.

"SINTESIS HISTORICA DE VILLARRUBIA DE SANTIAGO

Villarrubia de Santiago, municipio y villa de la provincia de Toledo situado en la Mesa de Ocaña, tiene 3.100 habitantes y un territorio municipal de 155,6 kilómetros cuadrados y una altura sobre el nivel del mar de 750 m. Dista de Madrid 68 Kms., de Toledo 70 y de Ocaña 12.

Este territorio fue conocido y poblado en épocas prehistóricas, ibera, romana y visigoda, como lo atestiguan los hallazgos que han aparecido en su término. Pero la verdadera dimensión histórica de la población la debemos situar en la Edad Media.

Conocemos que la zona fue repoblada por los mozárabes. Alfonso VII (1126-1 157) dona en 1155 al mozára­be Gonzalo Alguacil el lugar de Biezma en el que existía un castillo llamado Tormón a cuya protección se acoge esta primitiva aldea antecesora de nuestra villa.

Posteriormente en 1173 fueron donadas tierras de Biezma y Villoría para su repoblación a D. Lope de Varea y su esposa doña Sancha Pérez de Azagra hija de D. Pedro Ruiz de Azagra señor de Albarracín. En fechas posteriores esta familia donó sus posesiones a la Orden de Santiago a cambio de poseer la encomienda establecida en ella, disfrutándola doña Sancha y su hija.

La cabeza de estas posesiones está en el castillo de Tormón aunque de forma simbólica. La etimología de este nombre está bien clara, "tormón" es un aumentativo de "tormo" que biene a significar "peñasco suelto".

El castillo se despuebla posiblemente .en el reinado de Alfonso VIII y en él se edifica una iglesia donde la tradición popular señala como lugar de aparición de la Virgen del Castellar.

Hay autores que creen árabe el origen de este castillo, lo cierto es que formaba parte de las defensas de Toledo en su flanco Norte, junto con los de Oreja, Torrique, Alboer y Alharilla. Debió padecer los abatares y luchas que se sucedieron en torno al de Oreja inmediatamente después de la reconquista de Toledo y ataques posteriores de almohades, episodios relatados con minuciosidad en los Anales Toledanos.

Después de creada la encomienda de Biezma por la Orden de Santiago aparece en 1204 el documento de carta puebla y por lo tanto la fundación de Villarrubia por el maestre de Santiago D. Hernán González de Marañón dándole el Fuero de Ocaña al que se acogieron los núcleos de población que existían en torno a la encomienda de Biezma. Tuvo desde el principio jurisdición civil y criminal y por tanto el título de villazgo que se custodiaba en el siglo XVI en el archivo de Uclés. Al tiempo de su fundación se establece la encomienda de Villarrubia.

Existió también otra encomienda más, la de Villoría que comprendía el ejido de Alboer, Villoría, Villa-handín, S. Bartolomé y la Dehesa del Castillo. Durante el maestrazgo de D. Pedro Arias figuran unidas las encomien­das de Biezma y Villarrubia y en el siglo XV lo hace también la de Villoria. En la "Chronica de la Orden de Santia­go" se dice que Villarrubia se fundó en 1207 aunque esta fecha pudiera ser la del otorgamiento del Fuero. El primi­tivo término medía una legua de largo por tres cuartos de ancho. En el siglo XVI Villarrubia en cuanto a lo criminal depende del Gobernador de Ocaña, que podía conocer los casos que quisiera.

En este mismo siglo es nuestra villa sede de tres encomiendas la de Villarrubia cuyo gobernador era D. Juan de Borja, la de Villoria encomendada a D. Hernán Tello de Guzmán y la de Biezma a D. Pedro Padilla.

Existían cerca de la villa las ruinas de una torre que llaman el "Castillejo" qué pudiera ser alguna de las denominadas en la Edad Media.

En fecha no determinada, quizá poco después de la fundación de Villarrubia se despobló Villoría en favor de la primera y lo mismo ocurrió con Biezma, no obstante sus territorios no se incorporaron hasta fechas posteriores. En el siglo XVI dicen los comunicantes de las Relaciones de Felipe II que las tierras de Villoria y Biezma1 las compraron los vecinos de Villarrubia a S.'M. incluyendo de esta manera en un sólo término las dos principales encomiendas.

En Biezma no quedó sino la ermita en el lugar que ocupó el castillo de Tormón y Villoría dicen que se despobló por no tener agua dulce y en el siglo XVI todavía se veían algunas casas y su iglesia.
La población tiene un desarrollo progresivo. En 1576 viven una veintena de hidalgos.

En 1645-se dice del pueblo que es tierra fértil abundante en ganados, fruta y caza, de donde deducimos la prosperidad de la población.

A principios del siglo XVIII el lugar alto que ocupó el castillo de Tormón fue motivo de disuasión de las tropas del Archiduque que en número de 6.000 hombres al mando de Gallobay pretendían tomar Villarrubia. Aquellas supusieron fortificado el lugar y desistieron del ataque, atribuyendo los vecinos este hecho a la intercesión de la Virgen del Castellar.

Villarrubia contaba en 1712 con 189 vecinas, creciendo a lo largo de este siglo la población hasta 521 que se censan en 1787, lo que hace un total aproximado de 2.086 habitantes.

Formaba parte del territorio de la Orden de. Santiago junto con Almendros, Cabezamesada, Corral de Almaguer, Dos Barrios, La Fuente, Fuentidueña, Ontígola, Horcajo, Pozorrubio, Rozalén, Saelices, Santa Cruz, Tarancón, Torrubia, Tribaldos, Villarejo, Villatobas poblaciones que en el siglo XVIII sumaban un total de 30.000 habitantes.

En lo eclesiástico era parroquia dependiente del arciprestazgo de Ocaña siendo su titular San Bartolomé.

HECHOS MÁS SOBRESALIENTES DE LA HISTORIA LOCAL

1. Los primeros núcleos de población cristiana que después de la Reconquista se establecieron en este territorio, lo hacen buscando la protección del castillo de Tormón dando origen a una pequeña aldea, Biezma, que fue la antecesora de Villarrubia.

2. El establecimiento de dos encomiendas de la Orden de Santiago cuya población se integra junto con su territorio en el de Villarrubia, además de la propia fundación de la villa por la misma Orden.
Ambas consideraciones y su topónimo nos dan la pauta para determinar las figuras y piezas que compondrán el escudo.