Accidente de aviación de 1928




El 21 de marzo de 1928 aparecen en los periódicos titulares como este y similares dando la noticia del grave accidente de aviación ocurrido en Villarrubia de Santiago.
En más de ocho publicaciones, se explica cómo ocurrió esta desgracia con todo lujo de detalles, era una noticia importante.

En el periódico "La Libertad" se podía leer:

El gran accidente de aviación que ha costado la vida al Capitán de Caballería don Vicente de la Lastra Soubrier se supo en el Aeródromo de Cuatro Vientos por un telegrama recibido desde Villarrubia de Santiago, diciendo que en el término municipal de este pueblo había aterrizado violentamente un aeroplano que quedo prácticamente destrozado y muerto el piloto.
A pesar de ello el jefe del aeródromo dispone que inmediatamente saliera para el lugar del suceso un coche ambulancia con personal facultativo por si todavía se le podía prestar auxilio, desgraciadamente todo fue inútil pues el piloto había fallecido en el acto.

En Marzo de 1928 la situación del capitán de la Lastra era como agregado al Servicio de Paracaídas, encomendándole a el, como jefe de escuadrilla, la misión de hacer la ruta Cuatro Vientos (Madrid) - Los Alcaceres (Murcia) tripulando el aparato Martinsyde F4 "Buzzard" B-14 nº3.

Esta misión se debía a un curso de aviación que estaban llevando a cabo en Cuatro Vientos, participando también cuatro aviadores peruanos y uno chileno.

El Capitán de la Lastra nació el 5 de Abril de 1897 en Valladolid habiéndose formado en la Academia Militar de Caballería de esta ciudad.


                                      Imagen del antiguo aeródromo de Cuatro Vientos

Eran las once y media de la mañana de aquel fatídico día 20 de Marzo, cuando Virgilio de Gracia Rodríguez se encontraba arando con su yunta cuando vio que venía un aeroplano en dirección al pueblo por el camino del "Marcóte" , paralelo a la carretera de Colmenar de Oreja y Urda (actualmente a esta carretera la llamamos "carretera de la Estación"), el aparato volaba en circunferencia sin producir ruido ninguno, consiguiendo aterrizar, las ruedas anduvieron unos cien metros hasta que la parte delantera se clavó en el terreno y entonces el aparato dio vuelta quedando las ruedas arriba y el piloto atrapado bajo el aeroplano. Virgilio observo como el desafortunado aviador agitaba el brazo de atrás hacia delante como si le quisiera animar a que se acercara a él y así poderle socorrer. Este hombre salió corriendo sin dudarlo y cuando llegó al sitio donde estaba el aparato, se dio cuenta que el piloto no daba señales de vida, viéndosele solamente los brazos.

Llegaron más personas, pues hasta el tren que pasaba en ese momento por allí paró, algunas de ellas bajaron e intentaron aprovechar la ocasión, cogiendo lo que no era suyo, Virgilio no lo consintió y enseguida entre todos sacaron al capitán de debajo del aeroplano con el fin de auxiliarle, creyéndolo muerto, pensó que lo primero que había que hacer era dar cuenta a las autoridades del pueblo.

Asi lo manifiesta Virgilio en su declaración jurara, y así lo firma delante del juez. El mismo día del accidente, a las tres de la tarde se convoca un pleno extraordinario en el Ayuntamiento de Villarrubia, bajo la Presidencia del señor alcalde don Julián Escribano Granados, para dar cuenta del accidente de aviación ocurrido en el sitio denominado "El Llano "al valeroso Capitán de nuestro Glorioso Ejercito Español, habiendo dado cuenta de lo ocurrido al Capitán General de la Región y demás autoridades, informando que el cadáver del Capitán de la Lastra había quedado instalado en la capilla principal del cementerio, velándole los empleados del ayuntamiento y cuantas personas se ofrecieron a ello. Además acuerdan, que en caso de ser inhumado el cadáver de dicho señor en el pueblo el Ayuntamiento, costeara todos los gastos a que ascienda para un entierro de primera, tramitando y haciéndose cargo de todo lo relacionado con las gestiones necesarias para comprar la parcela de terreno necesaria para la colocación de una cruz «la cruz del aviador» (tan famosa en nuestro pueblo y punto de referencia en el término de Villarrubia, en recuerdo del momento). Más tarde se le pone el nombre de Capitán de la Lastra a una de las calles más importante del Villarrubia, esta nace justo en la casa donde vive "el tío Moreno Linares "más adelante tiene su casa "el tío Julián Jeropis y su mujer" la Aurelia Escarchas "y mas adelante viven Quintín "Chipurre"y "la Mari Carmen "la de el tío Goyo" junto con otros vecinos más.

Una vez instruidas las diligencias oportunas, el cuerpo del Capitán de la Lastra, llega sobre las once de la noche al Hospital Militar de Carabanchel (actualmente Gómez Ulla), allí le practican la autopsia.
A consecuencia de llevar el cinturón de seguridad flojo y capotar el avión, éste lo atrapa contra el suelo, produciéndole una fractura en la base del cráneo, motivo de la muerte, además de multitud de pequeños cortes por todo el cuerpo. Al examinar los restos del aparato, los mecánicos llegan a la conclusión de que el motivo del accidente fue la falta de presión en la gasolina, pues el motor no estaba manchado de aceite.

No existen fotografías de esta tragedia, debido a la gran distancia entre Cuatro Vientos y Villarrubia de Santiago.
Ya instalada la capilla ardiente en este hospital, durante toda la noche preside el velatorio el Infante don Alfonso de Orleans, el Capitán General de la Región Barón de la Casa Davalillo, el Comandante Ramón Franco entre otros muchos mas cargos relevantes, además de su padre el Teniente Coronel Ricardo de la Lastra, sus dos hermanos y un cuñado. La vida militar de este oficial fue tan corta como brillante dentro y fuera de la península, colmada de condecoraciones, distintivos e insignias. El día de su muerte el Capitán de la Lastra tenía treinta y un años.
Al día siguiente el cortejo fúnebre se dirige a la Estación de Ferrocarril del Norte donde despiden al Capitán de Caballería que es trasladado en tren hasta su Valladolid natal. Donde le espera su esposa doña Milagros López Pérez, hija del conocido Catedrático en Medicina don Leopoldo López García (profesor de Ramón y Cajal). El entierro fue oficiado por el señor Procursor (este es en ocasiones, representante del señor Obispo), como dato curioso decir que el coste del entierro ascendió a cuatrocientas pesetas, cuando los más sencillos valían entre dos o tres pesetas.Su matrimonio fue breve pues solo estuvieron casados tres años, no tuvieron hijos.

Doña Milagros rezando en la cruz un 23 de sept. de 1965

Doña Milagros se sentía tan agradecida a Villarrubia que en repetidas ocasiones hizo obsequios de gran valor a nuestra Iglesia, como fueron un bonito cáliz, una hermosa custodia, que actualmente se pasea en procesión el día del Corpus ,donde esta engarzada la pulsera de pedida de doña Milagros y un valioso sagrario que luce en nuestro templo.

Doña Milagros muere en la Residencia Benito Menni de Valladolid el 24- Noviembre 1979 a los 81 años.

Todos estos datos y muchos más se encuentran archivados en la Biblioteca Municipal.

Este trabajo a sido posible gracias a la colaboración de: el Teniente Coronel Majada, Rosalía Martínez Pérez Directora del servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y por supuesto a los villarrubieros/as que con su ayuda han hecho posible esta investigación.


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