Inocencio Redondo Ibáñez




Villarrubia de Santiago. 28 de diciembre de 1838 - 20 de noviembre de 1916, Madrid.

A las siete y cuarto de la tarde del día de los Santos Inocentes, 28 de diciembre, en Villarrubia de Santiago, nació un niño al que se puso por nombre Inocencio.
Sus padres, Ignacio Redondo, también nacido en Villarrubia y Manuela Ibáñez de Noblejas, estaban muy lejos de sospechar que su hijo llegaría a ser Académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, dibujante, escultor, restaurador y arqueólogo.

En su expediente del Archivo de la Academia de San Fernando, consta que de los años 1857 al 1862 fue alumno de la Escuela Superior de Pintura, escultura y Grabado. Allí cursó las asignaturas de Anatomía y Perspectiva, Modelado y Composición, Dibujo por antiguo y Modelado, Modelado por el natural y Composición y Dibujo por el natural. En todas ellas, obtuvo la calificación de sobresaliente. En Modelado del natural y Composición y en Dibujo, sobresaliente con Documento de Honor y con Premio, respectivamente.


Durante esos cinco años, Inocencio fue discípulo del escultor Josep Piquer i Duart (Valencia 1806-Madrid 1871), el cual había iniciado su formación en el taller de su padre, el también escultor José Piquer, entonces director de la Academia de San Carlos de Valencia. Josep Piquer, tío y también profesor de Joaquín Sorolla, aparece por Madrid en 1830. En 1836 fue enviado por la Corte a México, Estados Unidos y París como experto en neoclasicismo, tendencia desde la que Piquer evolucionó hasta el romanticismo de 1845. Regresó a Madrid en 1841, y es nombrado «escultor de Cámara» de la reina Isabel II, de la cual realiza la famosa escultura en mármol que preside el vestíbulo de la entrada al Congreso, y director de Escultura de la Real Academia de San Fernando.

Bajo las enseñanzas de Piquer, Inocencio Redondo realiza una escultura del filósofo y teólogo Jaime Balmes (Vic, 1810-Barcelona, 1848), que presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862.
Según refleja el catálogo que recoge el evento (Archivo Biblioteca Real Academia Bellas Artes San Fernando), la escultura de Balmes figuraba en la sala XIII, pero no se ha conseguido localizar el paradero actual de tal escultura.

Los años de permanencia en León (1863-1897) conformaron una intensa etapa en la vida de Inocencio Redondo. Llega a León desde Madrid con 25 años, y allí conoce a la leonesa Gervasia Tejerina Blanco (León 1846 - 1894), hija de Romualdo Tejerina y de Celestina Blanco. Se casan el 30 de noviembre de 1865, en la iglesia de San Juan de Renueva y tienen seis hijos: Celestina, Gervasio (pintor como su padre), Francisco, Pilar, María y Dolores.


La mayor de todos, Pilar (León, 12 de octubre 1870 - México, 5 marzo 1957), fue bautizada en la iglesia de Santa Marina la Real. El mayor de sus hijos varones, Francisco, heredó de su padre la afición al dibujo, y unas excelentes condiciones para ello.
La familia vivió en la calle del Rastro Viejo, n.° 1, próxima a la muralla e inexistente al día de hoy a consecuencia de las obras del ensanche, comenzadas en 1898.

Al año de su casamiento, Inocencio Redondo fue nombrado catedrático numerario por oposición de la asignatura de Dibujo lineal, Adorno y Figura, del Instituto Provincial, o General y Técnico de León, según Real Orden del 13 de Septiembre de 1866.
Tomó posesión el 25 de septiembre y, por orden del regente del Reino, el 15 de julio de 1870 fue confirmado en el cargo.

Llevado de su gran preocupación social, don Inocencio, desde octubre de 1866 hasta septiembre de 1874, simultaneó su cátedra con clases gratuitas de Dibujo, con aplicación a las Artes y Oficios, para obreros y artesanos en la Real Sociedad Económica de Amigos de León.

El 10 de enero de 1871, según consta en el Archivo del Ministerio de Fomento, Inocencio Redondo obtuvo el segundo lugar en la oposición a la plaza de profesor de Escultura de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, vacante que dejaba el escultor Juan Figueras y Vila (Gerona 1829 - Madrid 1881), para pasar a ocupar la cátedra de Modelado Antiguo y Ropajes, en la Escuela Superior de Madrid. Figueras también fue alumno de José Piquer, y participó junto a Inocencio Redondo en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en 1862. De Juan Figueras es muy conocida la escultura a Calderón de la Barca, colocada en la plaza de Santa Ana de Madrid.

En cualquier caso, la carta en que se hace referencia a él en el epistolario (Hemeroteca Memorias de Colonias - Biblioteca Digital de Castilla y León), dice que Inocencio quería establecer una colonia en la Abadía de Arbás (Puerto de Pajares), proyecto que por la razón que fuera no se llevó a cabo. Más tarde, las colonias leonesas fueron a Asturias, a las playas de Salinas, en 1895 y 1896.

En sesión celebrada el 28 de junio de 1880, la Escuela de Bellas Artes de San Fernando nombra a Inocencio académico correspondiente (con voz, pero sin voto). El 9 de agosto, la Academia remitió un oficio a la Comisión de Monumentos de León, merced a la cual Inocencio Redondo fue aceptado como miembro, y toma posesión el 14 de diciembre de 1880.


A imagen de las existentes en la antigua Grecia, las Academias de Bellas Artes comenzaron a crearse en la Europa moderna a partir del siglo XVII. La primera de ellas fue la Academia de París, que ya estableció un código de normas internas y un programa de los estudios que podían cursarse en ella.

En España, las citadas academias comienzan a aparecer en la segunda mitad del siglo XVIII, bajo el reinado de Fernando VI. La primera fue la de Madrid, denominada Real Academia de Nobles Artes, hasta que el rey Carlos III decidió, el 12 de abril de 1752, que pasara a llamarse Real Academia de Bellas Artes de San Femando, en honor a su padre. A partir de 1744, se comenzó a formar un Archivo-Biblioteca con los fondos bibliográficos y documentales existentes.

En la actualidad, el archivo de esta Academia posee más de 800 manuscritos y cerca de 4.000 legajos, que van desde el siglo XVIII hasta nuestros días, y entre los cuales se encuentran los informes de las Comisiones Provinciales de Monumentos Históricos y Artísticos.



Fuente: Libro "El entorno de Rafael Altamira"
Inocencio Redóndo Ibánez, Suegro de Rafael Altamira (pag.47)
Universidad de Alicante

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