La Perla del Castellar

Aguas Mineromedicinales




Toda esta historia sale a la luz, gracias a un anuario que data del año 1929.


Anuario General de España (este es el nombre de esta guía). Está publicado por una editorial catalana «Anuarios Bailly-Bailliére y Riera Reunidos» S.A. En la página noventa y seis, nos encontramos el espacio dedicado a Villarrubia de Santiago. En él encontramos información, por ejemplo, de los habitantes que tenía nuestro pueblo, tres mil seiscientos setenta, además el nombre de su alcalde, párroco, maestros, etc. Junto con los anuncios de los negocios que existían en Villarrubia, carpinteros, buñueleros, corresponsales, etc. Pero el anuncio que más llama la atención es de las aguas minero medicinales «La Perla del Castellar» con su propietario Don Florestán Aguilar.

Don Florestán Aguilar nació en la Habana (Cuba) el 15 de abril de 1872 hijo de padres españoles.
Hizo sus primeros estudios en Madrid, trasladándose en 1895 a Filadelfia, cursando la carrera de «Doctor in Dental Surgery». Concluidos sus estudios vuelve a España, para instalarse en Cádiz, llegando a ser teniente alcalde.

Florestán Aguilar y Rodríguez 1872-1934

De vuelta a Madrid, pasa a ser colaborador en la clínica del doctor Highlands. Este señor era el dentista de la reina Mª Cristina de Habsburgo (su nombre completo era Mª Cristina Felicidad Deseada), segunda esposa de Alfonso XII.

Ya muerto el rey, en uno de sus paseos en tíburi por la Casa de Campo, la reina a consecuencia del frenazo, fue a golpearse contra el pasamanos delantero del carruaje, dándose un fuerte golpe en los dientes, los cuáles se movilizaron para gran disgusto de esta, pues como se ha dicho antes era lo más bello de su rostro.

Ya en palacio, ordenó inmediatamente que se llamara a su dentista el doctor Eduardo Highlands. Pero precisamente en 1898 este señor de nacionalidad americana se había ido de España, debido al ambiente enrarecido que reinaba entre los españoles, a consecuencia de la guerra entre EE.UU. y España, por la independencia de Cuba.

Informada de esto la reina, no duda en ponerse en manos de don Florestán Aguilar. Fue tal el éxito obtenido en el tratamiento del traumatismo, que la reina le nombra Dentista de Cámara, lo que le permitió introducirse en el restringido círculo de personas con influencia en palacio.

Le concedieron múltiples distinciones profesionales, tanto dentro como fuera de España, llegando a concederle el premio Miller (equivalente al Novel en Odontología).

Tuvo mucho que ver con la construcción de la Universidad Complutense en Madrid, hoy en día el aula magna de la Facultad de odontología de esta universidad se llama Florestán Aguilar.

Alfonso XIII 1876-1931

La relación con Alfonso XIII era sumamente estrecha a lo largo de toda su vida, hasta el punto que le sería encomendada por el Conde de Romanones la difícil misión de sugerirle que abandonara España. Además de esto Florestán se encargaba de pasar los comunicados entre el rey y Manuel Azaña, causa al final de bastantes problemas
políticos para él.

Muy agradecido al rey le concede el título de Vizconde de Casa Aguilar.

Florestán Aguilar y Rodríguez falleció sin descendencia el 28 de Noviembre de 1934.


Todo esto está muy bien, pero ¿y si hubiera dos personas con el mismo nombre? El catedrático de Historia de la Odontología de la UCM Don José Sanz asegura, que son la misma persona el ilustre odontólogo y el propietario de las aguas «La Perla del Castellar».

La segunda pregunta que surgía, era la siguiente, ¿por qué se interesó por nuestras aguas un personaje tan importante en el campo de la odontología, cuando las enfermedades que aliviaban las aguas y sales medicinales estaban relacionadas con el aparato digestivo y problemas de piel?

El doctor don Julio González Iglesias, profesor de Historia de la Odontología de la Universidad Alfonso X el Sabio, ferviente admirador de Florestán Aguilar y autor de trabajos acerca de este, está convencido de que el motivo que lleva a Florestán a interesarse por este agua, fue el ánimo de aliviar los síntomas de la enfermedad que padecía Alfonso XIII, el hepertismo.

Aguilar un polifacético, también se especializó en hidroterapia llegando a ser médico de baños.

Aconsejando al rey tomar baños a base de nuestra Thenardita medicinal, pues los resultados obtenidos de los estudios hechos a este mineral, demuestran que combate con efectividad las molestias tan desagradables que produce el hepertismo.

- Una curiosidad más: en la década de los cincuenta, se podía leer en un escaparate de una tiendecita en la calle Atocha de Madrid, un cartel que decía: "Se vende agua sulfurosa de Villarrubia de Santiago".


Para ampliar con algo más de información, añado el link del artículo ya existe en mi blog, donde se muestra la relación como defensor de las propiedades terapéuticas de las aguas minerales de Santiago Ramón y Cajal.

80.2- Historia de las aguas mineromedicinales en España

Santiago Ramón y Cajal 1892-1934






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