Cuadernos de Historia Medieval




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"En este documento se dispone la comunidad de pastos con Villarrubia, Santa Cruz, Montealegre (M.T.N. 631 al sur este de Villatobas) y Escorchón (M.T.N. 631, al sudoeste de Villatobas), estos puntos marcan una zona absolutamente colindante con los mojones occidentales como Chozas y la Serna de la encomienda de Ocaña."

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"Encomiendas de Villarubia y Biedma
Existe un punto ineludible a la hora de abordar esta compleja encomienda, complejidad que no deriva tanto de su extensión o diversidad de bienes, sino por la peculiaridad orgánica de su conformación dentro de la Orden. Ese punto esencial en el análisis está vinculado a su posición geográfica, dominando los pasos del Tajo en cuatro puntos esenciales: el puente de Villarrubia (M.T.N. 606, próximo a las Casas de San Quintin y con topónimos asociados como la Casa de la Barca, cuya carga comercial es indiscutible), Biedma (M.T.N., actual casa de Biedma, también sobre el Tajo y cerca de la cual se encuentran los aprovechamientos de salinas vinculados al Santuario de Ntra Sra. del Castellar), Valdojos (mismo mapa y actual Casas del Valdojos) y por último el importante centro hidráulico de Villafandin (actual Casas de Villandin,M.T.N. 606), estos lugares ocupan en línea unos ocho kilómetros de control sobre el Tajo."

"Esta destacada posición geográfica trajo como consecuencia una compleja administración por parte de la Orden de Santiago, sobre unos territorios de los que se tenía conciencia de unidad. Sobre esta unidad territorial la Orden organizó dos encomiendas o al menos existieron dos comendadores desde época muy temprana. A ello debemos unir que la mesa maestral y su encomienda del Bastimento, tuvieron diversos intereses en la zona, las aceñas de Villafandin (Villandin) y el control sobre la iglesia de Villarubia. Si a todo ello unimos que durante un período al menos de unos treinta años, estas heredades fueron entregadas en prestimonio vitalicio a diferentes particulares, encontramos una complejidad organizativa no muy habitual."

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"Dentro del proceso evolutivo de estas propiedades en el primer tercio del siglo XIII, Biezma aparece como un castrum que incluye prados, viñas, huertos, aceñas, molinos y dehesas de conejos y de río (posiblemente cotos de pesca) y se alude a su dominio sobre hombres (dominium basallorum) que es dado en prestimonio. Sin embargo, ya en 1242, Biedma es definida como un villa. El desarrollo de Villarubia es diferente, esta villa adquirida en 1204, se intenta poblar y estimular su puesta en explotación con la cesión a veinticinco pobladores de la misma, otorgándoles el fuero de Ocaña y pagando pecha y facendera como ellos. Eso si reservándose la Orden un espacio de producción directa que se denomina serna y que se debe corresponder con el actual topónimo del Hoyo de la Serna al sur de Villarrubia(M.T.N. 631)."

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"En esta fecha de 1207, aun no estaban constituidas las encomiendas y aparece un tenente único para Villarubia y Biedma, el anterior propietario, Lope de Varea. Estamos ante el proceso de articulación del lugar, al que se dota de un embrión concejil, tendrán juez y alcalde. El documento nos transmite los significativos límites de Villarubia: El valle de Domingo Longo se parte a partes iguales entre pobladores y el convento. Se señalan como mojones la serna (al sur de la actual Villarrubia) y Valdojos (sobre el Tajo), estamos ante un significativo término. Se divide Val de Arnaldo (espacio entre las actuales Villarubia y Ocaña) y se alude a la carrera que une Villarubia y Ocaña, siendo la parte izquierda, frente a Ocaña, para el convento y hacia la derecha para los pobladores. Un término sin duda importante, donde la explotación de la viña es muy significativa, se menciona una gran viña, al lado derecho de la carrera que une Ocaña con Villarubia. Se establece además la posibilidad de que nuevos pobladores colonicen y pongan en explotación nuevas tierras al otro lado de la carrera frente a Ocaña, con lo que vemos un intento de la Orden por crear un gran espacio agrario en este Val de Arnaldo. Esta definición de Villarubia, como un espacio agrario y donde la importancia fluvial no es tan determinante, queda de manifiesto en la cesión prestimonial a Doña Sancha. En Villarubia a diferencia de Biedma, encontramos heredades cultivadas y sin cultivar, viñas y villanis (posiblemente granjas), que se dan junto con la iglesia. Iglesia de Villarubia, muy importante como hemos visto para la Orden, sobre la que mantuvo jurisdicción hasta el siglo XV. No obstante también Biedma y Villandin contaron con iglesias que fueron incluidas en el acuerdo con el arzobispo toledano en 1243."

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"En definitiva existen dos espacios bien diferenciados dentro de esta encomienda: un espacio donde la explotación agraria tiene un mayor peso especifico, representada por Villarubia (Explotación agraria que sin duda se vio complementada con una explotación ganadera en el M.T.N. 631 de fecha 1883, se concentran entorno a Villarrubia gran cantidad de corrrales para el ganado.) y un marco de explotación fluvial, con un gran potencial hidráulico concentrado en Villandin y Biedma. Esta diferenciación productiva podría explicar la existencia de dos comendadores, cuya diferenciación orgánica no es exclusiva del siglo XIII (Sirva como ejemplo un documento fechado en 1514, donde el comendador de Biedma, otorga a los vecinos de Villarubia que puedan plantar viñas y árboles frutales, a cambio de un censo anual por aranzada de un maravedí, A.H.N., Uclés, carp. 72, nº 2.).Lo cierto es que estos lugares contaron con comendadores independientes que ocuparon en algunos casos cargos relevantes en el contexto interno de la Orden."

Cuadernos de Historia Medieval.
Por: José Vicente Matellanes Merchán

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La Orden de Santiago y la organización social de la Transierra castellano-leonesa (ss.XII-XIV)

Historia de las aguas mineromedicinales en España






Páginas 133-134



"En las primeras décadas del siglo XX existen ciertas dudas sobre las virtudes curativas del agua por lo que algunos consideran el uso de las aguas medicinales casi un anacronismo frente al enorme progreso de los demás medios terapéuticos, mientras que otros recomiendan su estudio para arrancarle sus secretos y combatir el escepticismo sobre sus propiedades curativas. Asi, en 1923 se publica el «Codex terapéutico de las aguas minerales y radiactivas españolas» en donde se reitera la importancia del estudio químico de las aguas para explicar sus acciones y propiedades terapéuticas (Lozano, 1923). Entre los fervientes defensores de las propiedades terapéuticas de las aguas minerales se encuentra Santiago Ramón y Cajal que declara a un periódico gallego: «gracias a las virtudes del manantial de Cabreiroa he recobrado la salud seriamente comprometida por los efectos debilitantes de un catarro intestinal crónico y por la amenaza de cólicos hepáticos» (Rodríguez, 1995). Además, intervino en el estudio de las aguas «La Perla del Castellar» en Villarrubia de Santiago (Toledo) que por su composición de sulfato sódico las recomienda como purgantes y para el escrofulismo, herpetismo y otras indicaciones (Ramón y Cajal, 1907)."



Observatorio Medioamiental


2004, num.7 117-137